La traducción literaria requiere de un cuidadoso examen de los conceptos básicos de comunicación, equivalencia y fidelidad en el cotejo del texto original con el texto traducido.
En el texto literario, el estilo es parte relevante del contenido a ser transmitido, y por lo tanto, debe ser preservado como componente esencial del significado. La traducción no literaria incluye estrategias que permiten alcanzar una mayor proximidad lingüística en relación al original. Sin embargo, en el texto literario, la equivalencia deseada no se limita a la aproximación lingüística; la connotación, el efecto estético y muchas otras variables estilísticas constituyen factores esenciales para su traducción
En la práctica de la traducción literaria queda clara la importancia de la compensación como estrategia para lograr la equivalencia. Para traducir un texto rimado, por ejemplo, la dificultad consiste en obtener la rima en la lengua a la cual se desea traducir, lo que suele ser compensado por aliteraciones y asonancias capaces de mantener una cierta musicalidad. Así, el contexto cultural de un pasaje literario complementa la equivalencia lingüística y estilística deseada. Su traducción deberá considerar las implicaciones literarias e ideológicas relacionadas a una eventual opción entre la transposición o adaptación de las cuestiones culturales. Es muy importante que el traductor construya para sí mismo una sólida y siempre actual cultura general.


¿Ud. sabía que ...
...traducere, en latín, significa literalmente llevar a alguien de la mano al otro lado, a otro lugar?
Se ha dicho, inclusive, que el traductor es un plagiador que practica la única forma legítima de plagio, un artista tímido que solamente logra vencer sus inhibiciones tête-à-tête con otro artista.
Según Renato Poggloli, “el traductor es el personaje en búsqueda de un autor con quien pueda identificarse. De manera más poética, es como el cuenco vivo saturado de un fluido que derrama en el recipiente más apropiado, que no fue hecho por él ni tampoco le pertenece”.
Así ...
El análisis sintáctico, tantas veces ridicularizado, aplicado a un complejo período antiguo puede llevar a la capacidad de interpretación en su más alto grado. ¿“Habrá enigma de nivel de seducción más grande que la frase latina en donde se identificaron todas las palabras y relaciones sintácticas pero que solo entrega su secreto a quien se muestre capaz del extraordinario esfuerzo de concentración mental? Abolido este tipo de ejercicio, nada puede sustituirlo. Deberíamos tener fe en la existencia autónoma de las palabras.
Paulo Rónai.