La traducción pública, diplomada u oficial es la producida por un traductor debidamente nombrado y habilitado por la Junta Comercial de la provincia en donde ejerce su oficio. Cualquier traducción diplomada tiene fe-pública en todo el territorio nacional y es reconocida en varios países, siendo archivada en libro de registro público. El traductor diplomado atestigua la coherencia de los documentos (originales y traducidos) para su validación en Brasil o en consulados extranjeros.
La ley exige traducción diplomada o pública para todos los documentos en idioma extranjero que necesiten ser presentados en juicio o reparticiones públicas federales, estaduales o municipales, además de entidades mantenidas, orientadas o fiscalizadas por el poder público. Puede ser necesaria en viajes de estudios, investigación o negocios.
También suelen solicitar traducción o versión diplomada las empresas extranjeras en fase de negociaciones comerciales en Brasil, para homologar productos (medicamentos), máquinas y equipos, comprar tierras, cumplir procesos y aplicar normas como la ISO, la A.B.N.T (Asociación Brasileña de Normas Técnicas), etc. Dicho tipo de traducción es útil para quienes realizan inversiones, para las agencias de clasificación de riesgo y/o control de calidad, así también como para institutos y universidades, entre otros.
Los precios del servicio son definidos en las deliberaciones de las juntas comerciales.
“El conocimiento óptimo del idioma, la posesión al menos razonable del idioma-fuente y una buena dosis de sentido común son las tres condiciones básicas para empezar a traducir. En realidad, la traducción es el mejor, y quizás, el único ejercicio verdaderamente eficaz para penetrar en la intimidad de un gran espíritu”.
Paulo Rónai